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Hoy te quiero más que ayer,
pero,... y mañana?
Por Jorge Valdivia
Hay pocos días en que la mayoría de nosotros nos sentimos con un corazón bien grandote, especialmente el 14 de febrero, cuando repartimos besos y abrazos al por mayor, ponemoos a prueba nuestra creatividad y confeccionamos (o al menos tratamos de...) las más lindas tarjetas con mensajes melosos, colores tiernos o pasionales, y andamos por ahí con una sonrisota en la cara (pues si no, dónde...?) saludando a cuanta gente se nos cruza en el camino, llevando flores, chocolates, alguno que otro más generoso; alguna alhaja... y muchos, como yo, sólo una entrada al cine. Lo importante es estar con esa persona que te hace sentir bien; tu novia, el amigo, los hermanos...
Lo triste es que solamente es un día, y a la mañana siguiente vendrá de nuevo la carota y esa mirada seca. Adiós al saludo mañanero, olvídate de llamar a tus amigos hasta el año entrante, de ceder tu asiento en el autobús, de sonreirle al peatón, que como tú, transita por esta ciudad ignorando la vida en el trayecto, tal vez pensando en lo diferente que sería si todos los días fuera 14 de febrero.
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